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El alto índice de morbimortalidad materna es una gran preocupación todavía en nuestro continente, estamos seguros que el uso apropiado del misoprostol en el embarazo redundará en un beneficio tangible para salvaguardar la vida en nuestras mujeres.  

Dr. Carlos Füchtner Soruco (Presidente electo FIGO)

Las “prostaglandinas” son un grupo de ácidos grasos que fueron aislados por primera vez en 1936 por Von Euler de extractos de vesículas seminales y de semen humano. La transformación de ácido araquidóico en prostaglandinas se da en los tejidos in situ y es dependiente de mediadores endógenos o farmacológicos. Su presencia en los tejidos genera una variedad de respuestas. Existen muchos tipos de prostaglandinas (G2, H2, E1, E2, D2, F2a, I2, etc).

Las que son de interés en la ginecología y obstetricia son la E1 (misoprostol) , la E2 (dinoprostona y sulprostona) y la F2alfa (carboprost)

El uso del las prostaglandinas en la Obstetricia Mexicana y Latinoamericana no es una intervención nueva, especialmente el misprostol (análogo de prostaglandina E1); sin embargo, aún no se encuentra autorizado su uso en la práctica obstétrica en todos los países y usualmente se desconocen sus verdaderos alcances en el manejo de todas las circunstancias en las que está indicado (maduración cervical, interrupción del embarazo, aborto diferido, aborto incompleto, premedicación previa a un legrado, muerte fetal, aborto inevitable, inducción de parto, prevención de hemorragia obstétrica y tratamiento de la misma). En México, el Lineamiento técnico sobre Hemorragia Obstétrica publicado en 2010 ya lo contemplaba y la nueva actualización que se publicará próximamente reforzará su uso e indicaciones. 

Pocas fármacos han sido utilizados para tantas indicaciones para las cuales no fueron investigadas y desarrolladas como el Misoprostol (una prostaglandina PGE-1).

En la práctica clínica esta indicado su uso en los casos de:

  • Interrupción del embarazo
  • Aborto diferido
  • Aborto incompleto
  • Preparación para aborto instrumentado
  • Aborto inevitable
  • Maduración cervical
  • Inducción de parto 
  • Prevención de hemorragia obstétrica en maneja activo tercer período 
  • Prevención secundaria de hemorragia postparto
  • Tratamiento de la hemorragia obstétrica

La evidencia médica publicada mundialmente es extensa y avala su efectividad y seguridad. 

Con la factibilidad de sus opciones de aplicación por vía vaginal (con prostaglandinas PGE-2 o PGE-F2alfa. Dinoprostona, Sulprostona o Carboprost respectivamente) se incrementa la seguridad al tener la posibilidad de retirar el medicamento ante la presencia de efectos secundarios indeseable. Es importante considerar que estas opciones suelen requerir un manejo especial en “cadena fria” y refrigeración con control estricto de temperatura.

Es un hecho que en la práctica cotidiana, se utilizan infinidad de esquemas, tanto de la vía de administración como de la dosis de administración, muchos protocolizados y otros sólo basados en aprendizajes empíricos basados en la experiencia personal o por recomendación de “un coelga”.  Es por ello que la FIGO publica este año los regímenes de dosis y vía recomendados para cada situación con la presentación termoestable en tableta.

Es de resaltar que NO recomiendan la administración rectal en ninguna situación.

Se recalca que esta CONTRAINDICADO su uso ante el antecedente de cesárea previa o cicatriz uterina transmural (miomectomías, reconstrucción uterina, etc). Aún existe debate acerca de su seguridad para los casos como estos con gestación menor de 26 semanas y en los casos de placenta “retenida”.

La presentación más comúnmente encontrada es tableta de 200 mcg. La tableta deja de ser termoestable una vez sacada del blister de contención, por lo que este hecho debe de considerarse.

¿Utilizas Misoprostol? ¿En qué casos? ¿Cual es la dosis que utilizas y por que vía? ¿Has tenido algún efecto adverso con su uso? ¿Qué opinas con respecto a la no recomendación del uso rectal? 

Puedes consultar el ARTICULO ORIGINAL DE LA FIGO HACIENDO CLICK AQUI

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Responsable del comentario editorial:
Dr. Paulo Meade Treviño
Profesor Condeseo.mx

Colaboradores:
Dr. Ramón Mendoza Mares
Dr. Heriberto Lizaola Diaz de León
Profesores Condeseo.mx

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